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Friday, June 5, 2015

Adiós mis amigos (aunque en realidad, no es un adiós. De verdad que no es)





Mientras me encuentro sentada escribiendo este blog rodeada del cariño y la risa de los voluntarios en la oficina me doy cuenta que hemos llegado a la semana 10. La semana final. Y no puedo evitar sentir tristeza al darme cuenta que ya estamos en el conteo final de la cantidad de días que faltan para dejar Bolivia. No sé muy bien como armar mi blog. Me encuentro rememorando tantos recuerdos de los últimos 60 y más días, será complicado condensar mi estadía acá en tan solo 500 palabras (Aunque estoy segura que probablemente escribiré el doble, Emma te escribo  mis disculpas por adelantado porque tu tendrás que traducir) pero hare mi mejor esfuerzo.

Desde el primer día en Bolivia he tenido una familia de acogida: Mamá boliviana, papá, dos hermanas un sobrino y un abuelo que han sido mi roca. No puedo expresar en palabras cuanto amor he sentido de esta familia. Esta es la primera vez que han recibido voluntarios y esta es la primera vez que he vivido lejos de mi casa con otra familia, así que fue una experiencia nueva y un tanto intimidante para ellos y para mí también. Pero puedo asegurar que haber tenido una familia de acogida ha sido un gran factor que ha ayudado a mi excelente experiencia positiva que he tenido en La Paz. Se dice que en la semana 7 la nostalgia de casa te llega, pero yo la tuve durante la semana 5 cuando me dio salmonela. Realmente extrañaba mi casa, pero mi mamá de acogida hizo absolutamente todo lo que estaba a su alcance y lo que no también, para hacerme sentir mejor. Cuando estaba cubierta en fiebre, pero mi pies estaban helados, ella masajeo mi pies con profundo calor por más de diez minutos intentando mantener una temperatura lo más humanamente posible. Mi papá de acogida lleva tanta energía y alegría consigo, más de la que alguna vez había visto. Él trabaja seis días a la semana, deja la casa a las 8 de la mañana y no vuelve hasta las 11 de la noche, pero SIEMPRE es tan positivo, alegre y tiene la risa más contagiosa. Tengo tanto amor, gratitud y respeto por mi familia de acogida, y en definitiva los recordare con el corazón para siempre. Ya me dijeron que su casa es mi casa y que estoy más que bienvenida a quedarme con ellos en cualquier momento. 



Ahora respecto a los miembros de mi equipo, Empoderamiento de la Niñez y Juventud (Empo). Me siento realmente bendecida por haber podido trabajar con este grupo de personas locas y divertidas, pero genuinas y de alma buena. Hay dos coordinadores de proyecto, Vince y Ali quienes son los coordinadores más increíbles, dos cooperantes Emma y Adri y dos voluntarios de país, Tita y Sole, quienes también han sido como hermanas mayores para mí. También tenemos 6 voluntarios del Reino Unido, y estuvimos divididos en 3 sub equipos, todos trabajando en distintos centros, trabajando con niños sobre distintos temas. Ale (un dulce bastante informado, siempre dispuesto a tener una buena charla y absolutamente buen cocinero) y Fiona (simplemente la chica más increíble- tan relajada, con un gusto increíble en la música, una talentosa periodista y llena de buenas anécdotas que incluyen celebridades) han estado trabajando en un módulo de cultura de paz enfocados en el medio ambiente. Dan (un chico un tanto extraño, que siempre me hace reír, tiene un gusto en música tan diverso y tiene el cerebro como una esponja) y Lauren ( quien es simplemente tan chistosa, con un terrible gusto en música pero es simplemente un personaje increíble, que será una profesora excelente) han estado trabajando en un módulo de Seguridad Ciudadana que incluyo la identificación y prevención del alcoholismo y problemas relacionados al mismo, así como también tráfico de niños. Después esta Ruby (ni si quiera sé cómo comenzar a describirla, he amado cada segundo de trabajar con ella. Tiene tanto amor para dar, Ruby no puede pasar por tu lado sin darte un beso o un abrazo. Tiene uno de los corazones más grandes y mucha actitud! Rubs tiene un movimiento especial con el cabello para representar cada emoción. Amo a mi pequeña muchacha escocesa!) y yo. Hemos estado trabajando en dos centros diferentes 3 días a la semana. Nuestro modulo en el centro de Las Lomas se llama “Plantando valores para cultivar salud” y hemos estado trabajando con gente desde los 3 años a los 15. Eso involucraba la creación de talleres sobre nutrición pero entrelazándolo con valores, por ejemplo pintamos macetas con los niños,  y ahí ellos plantaron semillas etiquetándolas con un valor que ellos pensaban que podían mejorar, como ser el respeto o la honestidad. Nuestra última sesión se llevó acabo la semana pasada y fue una muy emocional por ser la última. Creamos dos guiones sobre nutrición, para un show de marionetas para la mayoría de los niños en el centro, Después de actuar, algunos de los niños hicieron un baile, un rap y unos cuantos poemas que escribieron sobre Ruby y yo. Terminamos el día con un partido de futbol, que es donde marque el primer gol de mi vida (estaba a 20 centímetros del arco cuando lo marque, pero aun así cuenta!) Despedirse de los niños de Las Lomas fue una de las cosas más difíciles. Ver sus reacciones y escuchar sobre el impacto que hemos hecho me ayudo a darme cuenta cuanto ellos significan para mí y cuanto significamos para ellos.  


En nuestro centro de Alpacoma, la situación es muy diferente. En vez de tener 6 clases diferentes, solo tenemos una pequeña clase con participante entre los 13 y 17 años, una vez a la semana. Hemos estado enfocando nuestros talleres en habilidades sociales y comunicación, hablando sobre temas como problemas morales, compromiso, negociación, metas futuras y situaciones actuales globales. He amado trabajar con una clase tan pequeña porque he tenido la oportunidad de realmente llegar a conocer a cada uno de los participantes. En el corto espacio de tiempo en el que hemos trabajado con ellos, los he visto salir de su zona de comodidad y comenzar a crecer, a algunos más que a otros pero todos en definitiva han crecido. Ha sido un honor trabajar con ellos, y me siento muy orgullosa de ellos, pero en especial de un chico llamado Edson. Cada semana el decide venir a nuestras sesiones (que no son obligatorias) sabiendo que es el único chico que se presenta. Siempre tiene dificultades para hablar sobre lo que piensa y siente y a menudo necesita que se lo impulse a participar de las actividades, pero al final siempre lo hace. En nuestra sesión final Edson nos agradeció por haberle ayudado en ser más capaz de hablar en público. Saber que hemos hecho una diferencia en él, significa todo para mí. 

Habiendo completado el programa de ICS, puedo honestamente decir que me ha ayudado en mi crecimiento y ha mejorado mi percepción sobre el desarrollo internacional. Antes de dejar el Reino Unido, tenía una idea en mente sobre lo que sería mi voluntariado trabajando con niños en desventaja y en pobreza, en realidad no recuerdo cual era esa idea pero sé que era muy diferente a la realidad. Ahora se que el desarrollo internacional no se trata de ayuda o socorro, dos cosas que solo tiene como resultado el alivio temporal de una persona/comunidad. El desarrollo internacional es sobre sustentabilidad, empoderamiento y educación. Se trata de acercarse a una situación mala y dejar un impacto para que los beneficiarios sepan cómo arreglar esa mala situación ellos mismos, sin necesitar la asistencia de voluntarios de una organización. De alguna manera, yo creo que hemos logrado eso.


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