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Saturday, May 23, 2015

El blog de Tita




A lo largo del proyecto me toca ir con dos de los voluntarios de UK, Fiona y Alex, a tres centros de apoyo escolar. Dependiendo del centro hay un rango de edades distinto, en general son chicos de entre 13 a 16, sin embargo hay algunos menores. Estuvimos trabajando en la conciencia sobre el medio ambiente y las cosas que podemos hacer al respecto en nuestro día a día. Es muy emocionante ir cada semana, los chicos tienen nuevas historias que contar y además siempre están con ganas de enterarse y aportar al tema del día. 

Los martes vamos al centro de San Isidro, llegamos y normalmente tenemos que esperar a que realicen las tareas del apoyo primero, los niños de este centro suelen ser mayores de 13 años y la mayoría tienen 16, al principio de cada sesión suelen estar escuchando música, se tratan de mostrar poco interesados, pero nunca se niegan a ser parte de las actividades. Hay dos o tres varones que son los que a momentos ponen resistencia a trabajar con las otras chicas o a hacer manualidades, probablemente porque se sienten algo intimidados pero terminan haciendo las cosas más elaboradas y creativas. En las primeras sesiones nos invitaron sándwiches y ensalada de frutas porque Fiona es vegetariana. Esto me gustó mucho porque aquí en Bolivia talvez más que en otros lugares tenemos esa costumbre de demostrar nuestro afecto e interés con comida y los chicos no se quedaron tranquilos con hacer una sola cosa. Hace pocos días fue mi cumpleaños y yo les había comentado eso a dos niñas menores que para el día de mi cumpleaños me hicieron varias manillas y me regalaron un tampico, esto me llenó de amor y realmente no quería estar en ningún otro lugar en mi cumpleaños. 

Esta semana el tema era la energía renovable. Después de que Fiona y Alex hablaron de los tipos y beneficios de este tipo de energía, también hablaron de que tanto se usa en Sudamérica, y en La Paz como en el Reino Unido para poder dar ejemplos que los niños pueden ver en el día a día. Fiona hizo una cartulina donde mostraba ejemplos con papel aluminio y algunas imágenes en 3D. La asignatura a los niños fue de realizar sus propios ejemplos o algunos parecidos a lo que nosotros les mostramos. Los miércoles vamos a Villa Copacabana, aquí las edades son más variadas pero las chicas más grandes suelen ayudarlas. Este ambiente es muy cómodo para que todos trabajen juntos, ya que es grande y con mucha luz. Los jueves vamos a Pampahasi Alto, se encuentra en una montaña de donde se ven otros barrios, es un lugar muy bonito. El centro en sí no tiene muchos recursos, el baño está en pobres condiciones, pero los chicos vienen de muy lejos sin falta y le ponen muchas ganas. Decidimos hacer el "Viernes de acción" de nuestro proyecto aquí. Daniel uno de los chicos del centro siempre tiene comentarios muy interesantes. 




















Cada viernes todos vamos a uno de los proyectos, la anterior semana en nuestro proyecto hicimos un mural y jardines colgantes. Esta semana le tocaba el "Viernes de acción" al proyecto de agricultura urbana. Todos teníamos que llegar a las 8 de la mañana para ir a El Alto, al llegar nos dividieron en grupos para ayudar a distintas familias. A mi grupo le tocó ayudar a Doña Juana. La idea era que habría un invernadero. Lo que teníamos que hacer era primero adecuar el terreno donde estaría el invernadero, con ayuda de las picotas estuvimos labrando el área que el esposo de doña Juana  nos indicó. Esto era más fácil para algunos que otros, los chicos del proyecto de agricultura urbana hacían claramente un trabajo más eficiente que el del resto, pero avanzamos juntos poco a poco.

También hicimos ladrillos de adobe, para mí la parte más difícil era hacer la mezcla, parece simple ya que es juntar arena y agua, pero solo el peso de la pala era bastante para mí, entonces la cantidad de arena que lograba mezclar o llevar de un lado al otro me parecía ridícula. El resto de los grupos fueron a nuestra casa a media jornada y compartimos un apthapi, los productores locales nos invitaron una deliciosa sopa de quinua y un jugo de manzana. Todo era vegetariano, había pasteles, crepes, pastas con diferentes aditivos, sándwiches, panqueques, todo estaba muy rico a pesar de que no seguimos exactamente la idea de llevar cosas nutritivas y sanas. Otra cosa que hicimos fue cernir la tierra que estuvo bien hasta que hubo un accidente donde una de las chicas que sostenían los palos del cernidor recibió una madera enorme en el borde del ojo, por suerte no pasó a daños mayores pero ese evento marcó el final de nuestra sesión de trabajo. Ver lo que logramos en unas cuantas horas es muy gratificante, a la vez uno se da cuenta de lo distinta que es la vida de un lado al otro de la ciudad. 





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