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Monday, December 15, 2014

Medir 1,90mts en La Paz

Escrito por Toni McConnell
Siempre supe que era más alta que la mayoría de las personas en Inglaterra, pero nadie ni nada me preparó para ser alta en la ciudad de La Paz.
El Transporte Público
El transporte público en La Paz es caótico pero es a la vez organizado. Los minibuses son muy pequeños (son para 14 personas) y subirme a uno de ellos es, sin duda, un reto para mí. Siempre termino casi sentada sobre alguna persona desconocida o golpeo a alguien en la cabeza con mi mochila. Y bajar de éste es aún peor: siempre me doy un golpe en la cabeza pero siempre agradezco al conductor. Ir sentado en los minibuses es incómodo y doloroso, estoy muy consciente si para mí es doloroso, para la persona que está sentada adelante mío, el dolor en su espalda es probablemente más que el mío. Casi siempre los conductores me dicen que me vaya al asiento de adelante porque soy muy alta, es un  buen gesto de ellos hasta que otra persona se sienta conmigo…sí, se sientan 3 personas en la parte de adelante. Cuando pasa eso, vuelvo a sentir el dolor de siempre…
El Trufi es otro medio de transporte en La Paz. Son como los minibuses pero sólo pueden subirse 5 personas. Es difícil subirse a un Trufi con 5 personas extrañas. Y otra vez, el dolor de las rodillas aparece y es aún mayor. Casi siempre las personas reciben un codazo en su cuerpo y paso casi todo el viaje pidiendo disculpas. La mayoría de veces evito los trufis no sólo por mi altura sino que personalmente no los encuentro cómodos.
Cuando llegué a la ciudad de La Paz fue bastante incómodo porque las personas se detenían a mirarme y me tomaban fotos por mi estatura, sin embargo, es algo que ya me acostumbré. En algún momento sentí vergüenza por ser alta pero después me fui acostumbrando a que mi altura es algo muy poco común en La Paz. “Muy Alta” se ha convertido en la frase más común que he oído durante mi estadía en la ciudad y esto ha permitido que mi español sea mejor ya que a partir de esa frase la gente me empieza a hablar.
Trabajando en ICS
En el primer “Action Friday” visitamos una escuela en El Alto. Los niños estaban jugando y tomándose fotos con nosotros. A mí me pidieron muchas y a veces me pedían permiso para sacarse fotos conmigo. ¡Todos los niños estaban sorprendidos de mi altura! Hasta hubo una chica que no era estudiante y me pidió que me sacara una foto con ella. Al principio no me gustaba pero después me empecé a reír, bromear y jugar con ellos y al final lo disfruté mucho.
La reacción que tuvieron los niños cuando fui por primera vez a mi centro de Las Lomas (en el proyecto de “Empoderando a la Niñez y Juventud”) fue la misma que siempre: los niños y las profesoras me miraron y se quedaron muy sorprendidos. Me acerqué, un poco nerviosa, a la profesora para presentarme…y ahí fue cuando entendí el por qué ella se sorprendió tanto: ¡ella no medía más que 1.55 mts!
Para romper el hielo con los niños, fui y me senté en sus sillas (obviamente esas sillas eran para los niños y yo parecía a Alicia en el país de las maravillas cuando ella tomó la poción). Después de una semana los niños se habían acostumbrado a mi altura y se dieron cuenta que podían aprovechar mi altura ¡porque era una escalera de 1,90 mts donde ellos podían subir!

Definitivamente, mi centro en Las Lomas es un lugar donde sé que ¡mi altura no es un estorbo!

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