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Thursday, November 13, 2014

Algunas Reflexiones acerca del Proyecto “Empoderando a la Niñez y Juventud”



Como tema recurrente en los blogs de las últimas semanas, se darán cuenta de que siempre hablamos de lo rápido que pasa el tiempo. Llevamos un mes y una semana y todo el mundo está de acuerdo en que el tiempo vuela, a la vez que nos estamos empezando a sentir más en casa.

La experiencia de ser parte del equipo de Empoderando a la Niñez y Juventud ha sido hasta ahora increíble. A pesar de ser un equipo formado por gente muy diversa, con personalidades diferentes y con un pasado también distinto, hemos conseguido crear un ambiente de trabajo efectivo que culminó con la preciosa Exposición de Fotos el pasado 26 de octubre, además de establecer unas relaciones muy profundas unos con otros, que pueden resultar en amistades duraderas. A todos nos une la pasión por lo que hacemos, y también el hecho de aprender nuevas habilidades unos de otros.

Como parte de mi trabajo en este equipo, trabajo sobre todo en dos centros infantiles situados en Villa Copacabana y Villa Fátima. A pesar de ser parte del mismo proyecto de ChildFund (que tiene más de 30 centros de La Paz), estos dos centros son muy diferentes. Mientras Villa Copa es como cualquier otro centro de niños o cualquier escuela pintada con miles de colores, Villa Fátima está situada un poco más lejos del centro, en lo que se llama “la periférica”. Para entrar, hay que arrojar una piedrita a la ventana del segundo piso, donde está la clase, ya que no hay timbre, y la falta de baños solo te da dos opciones: ir fuera (una solución bastante poco atrayente, sobre todo en invierno) o aguantar a dos o tres chicos llorones durante la sesión. Los niños son adorables, pero me sigue sorprendiendo la diferencia entre los centros. En Villa Copacabana, todos son muy modernos, con sus celulares, respondiendo al whatsapp, con sus zapatos nuevos y con sus chismes sobre chicos (muchas de estas chicas están en las clases de los más mayores). Sin embargo, en Villa Fátima los niños están menos actualizados en la era digital, probablemente a causa de una diferencia económica entre los dos colegios. A estos les gustan más las artes plásticas y muestran gran afecto hacia su educador.

A pesar de las diferencias entre los centros, las actividades que organizamos se centran principalmente en la No Violencia y en los Derechos del Niño dentro de la comunidad, para ésto  desarrollamos varios talleres que varían según las edades (como anécdota, incluso tuvimos que transformarnos en unas lindas ranitas para una de las sesiones). A menudo es difícil abordar los temas de violencia e inseguridad por razones obvias, puesto que muchos niños encuentran en estos centros un lugar seguro alejado de la realidad. Una realidad donde la violencia se normaliza en muchas ocasiones, en un contexto comunitario donde el alcoholismo y el abuso son algo normal y donde incluso la “casa” no es siempre un lugar seguro. Por esta razón, hemos desarrollado actividades que les harán reflexionar sobre la violencia como el ejercicio de “Abre tu Puño”. En esta actividad, hemos pedido a los niños que se pongan en parejas y que uno de ellos cierre su mano muy fuerte mientras el otro tiene que abrirlo. Todos usan fuerza física para intentar abrir el puño en vez de pedirlo gentilmente (excepto este niño: “Le hice cosquillas. Le hice cosquillas y abrió su mano”). Una reflexión general sobre la violencia y cómo de fácil es recurrir a ella, incluso para cosas insignificantes. Aunque siendo sinceros, es muy probable que la mayoría de los niños y adultos reaccionaran de la misma manera ante este ejercicio, sin importar el país, el barrio o la clase social.

Pensamos y hablamos mucho sobre el impacto que queremos tener- aunque no tenemos ningún instrumento para medirlo. Esperamos que el Servicio Internacional Británico desarrolle estas herramientas- u otros mecanismos eficientes- que se centren principalmente en las mejoras conseguidas por los voluntarios y el socio en diferentes comunidades en los diferentes proyectos.

En cuanto al impacto de nuestro Proyecto, el tiempo que tenemos por cohort es bastante limitado, lo que hace bastante difícil, si no imposible, ver cualquier cambio drástico, visible o tangible para los niños. Aunque puede ser frustrante a veces, este es quizá el mejor momento de la vida para centrarnos en pequeñas cosas por una parte y pensar en términos generales por otra. En términos generales, podemos centrarnos en la estabilidad del programa y la larga relación con el socio (Childfund ha estado en Bolivia más de 20 años), los educadores, que nos apoyan muchísimo, y la seguridad de que este no es ni el principio ni el final, sino la continuación de un compromiso muy fuerte con diferentes comunidades de La Paz.



A nivel personal, apreciando las pequeñas cosas, acabaré con una cita de Antoine de Saint-Exupéry: “¡Qué poco ruido hacen los verdaderos milagros! ¡Qué sencillos son los acontecimientos esenciales!”. Las sonrisas que damos son las sonrisas que recibimos, desde el fondo de nuestro corazón. Se pueden ver esas pequeñas recompensas cuando algunos niños se ponen enormemente felices de verte llegar al centro, o cuando observas ese brillo de emoción y orgullo en los ojos de las chicas al enseñar a sus familiares las fotos que habían tomado para la exhibición.

Escrito por Penélope Terranova

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